Blow
up. 8 fotógrafos sobre la ciudad ajena
Inauguración este jueves
13 de marzo a las 7:00 pm
Las miradas al paso –de visita o en residencia
temporal en la ciudad ajena- es el tema de "Blow up. 8 fotógrafos
sobre la ciudad ajena", la exposición que se inaugura
el próximo jueves 13, a las 7 de la noche en la Galería
Artepuy.
La propuesta curatorial de Guillermo Barrios se orienta
a indagar sobre las marcas de valor "dactilográfico",
el reconocimiento personalísimo e irrepetible de ciudades
emblemáticas que el conjunto seleccionado de 23 obras propone
al espectador. Los fotógrafos venezolanos que integran esta
muestra "se aproximan al espacio urbano cautivados por el tránsito
o por acontecimientos velados, actos a punto de suceder o apenas
cumplidos". Con sus imágenes juegan a demostrar –plantea
Barrios en referencia al legendario filme de Antonioni al cual hace
alusión el título de la colectiva- que la fotografía
ampliada e inscrita en el papel, "a pesar de capturar un momento
milimétrico de la vida incesante de la urbe, permite que
ésta siga fluyendo en los enigmas, la ambigüedad, la
infinita apertura de narrativas liberadas de la experiencia cotidiana
del espectador". La mirada de estos artistas viaja a través
del lente para escudriñar el espacio de la ciudad ajena,
la ciudad-otra, y nos la devuelven en sus composiciones cargadas
de un sello propio. La muestra nos permite atisbar, una a una, las
estrategias de apropiación que se ha establecido cada artista,
con la cámara como recurso.
En exilio voluntario por más de una década,
Ángela Bonadies (Caracas, 1970), recorre
el continente europeo intensamente. Sus fotografías de Marsella
incluidas en la muestra se detienen en la "epidermis"
de la ciudad: en la estación de trenes, donde topa ya con
los movimientos contradictorios y simultáneos que signan
la dinámica urbana. La tensión, en el paso apurado
del viajero, y la calma, en la entrega amodorrada a los tiempos
de espera. Desde ese consabido no lugar, central sin embargo a la
experiencia de la ciudad, penetra su fábrica, mediante la
captura de una postal de l'unité d'habitation, su icono arquitectónico
indiscutible.
Daniel Benaim (Caracas, 1975), reside
en Lima, la ciudad seca. En su apropiación de Madrid, el
techo reluciente de un automóvil media entre el lente y el
objetivo para procrear el sentido de un espejismo. El más
clásico de ellos: el del plano de agua en el desierto. Las
visiones de un conjunto seriado en construcción o de las
enormes edificaciones ceremoniales que pueblan la ciudad española,
excitan un comentario sutil sobre la realidad urbana rutinaria,
seriada, de nuestros días. El registro que Carlos
Ancheta (Barcelona, 1973) hace de La Habana esquiva por
igual las visiones "tropicales" y aquéllas del
tipo "Buena Vista Social Club" de esta urbe siempre abrasada
por el sol caribeño. El grupo de fotos la aproximan, tamizada
por un pertinaz velo de lluvia, en secuencia: de la gran panorámica
a un plano en picada de la calle semidesierta y, a flor de tierra,
la visión de las fachadas clásicas y desvencijadas
se favorecen en foco frente al movimiento espectral de un grupo
de pioneros.
En la Nueva York de Marco Aguilar
(Caracas, 1967), la palabra "time" en el umbral de una
puerta asediada por las enormes columnas de un edificio, señala
ya el interés del artista por las huellas de los establecimientos
humanos. De sus apuntes en este sentido a cielo abierto, la cámara
se arriesga a trascender los umbrales, para encontrar inscripciones
y valores más allá de lo sígnico en el espacio
interior.
Julio Estrada (Caracas, 1971) ha
optado por el formato en panorámica para atender las urgencias
de su curiosidad por el mundo. Gracias en parte a este recurso,
situaciones comunes del cotidiano en Roma –la motoneta pasando
frente a un monumento; el "dolce far niente" prometido
en el café o la mezcla de personajes en cola frente a un
vagón de tren valorizado con un mural-, dicen la ciudad en
tono épico, grandilocuente.
Andrés Manner (Caracas, 1967)
construye un mundo de siluetas forzado por la incandescencia de
la luz de Rio de Janeiro. La metrópoli del sur, encontrada
en su obsesivo volcamiento litoral, es ámbito de sinuosas
figuras que, aún en su reducción formal -un experimento
que, más allá de la fotografía, proponen artistas
visuales contemporáneos como Kara Walker en Estados Unidos
y Claudia Blanco en Venezuela-, resguardan sus características,
sus gestos inmanentes.
El juego de polos concomitantes –paz/violencia,
exterior/interior, luz/penumbra- constituye no sólo principio
compositivo del abundante portafolio sobre Buenos Aires de Jacqueline
Zilberberg (Maracaibo, 1966) sino, en esta selección,
una manera de leer la ciudad borgeana. Con una notable carga narrativa,
sus imágenes del deambular solitario, la confrontación
política o la cotidianidad acorazada por frágiles
rebozos, se instalan como exordio de aconteceres y misterios que
apenas se anuncian frente al espectador.
En esta particular convocatoria, resulta natural
el nombre de Marco Montiel-Soto (Maracaibo, 1976),
quien debe su obra fotográfica a una vida en continuo movimiento.
Teniendo a Berlín como plataforma de despegue, encuentra
claramente inscritos en su desnuda visualidad remanentes de los
cambios definitorios para la historia contemporánea que allí
se ha protagonizado: los cabeza rapada a la vera del infame muro;
la estatuaria revolucionaria incólume frente a las transformaciones
y un imaginario del control omnipresente en la libre travesía
del ciudadano de hoy.
La exposición de este conjunto de fotografías,
"ciudades privadas" desplegadas en magníficas ampliaciones,
estará abierta en la galería hasta mediados del próximo
mes de abril.
Desde este jueves 13 de marzo a las 7:00 pm
Fuente: Prensa Galería Artepuy
Galería Artepuy
Calle California con Jalisco, Edif. San Carlos. PB Las Mercedes.
Tel: (58)(212) 993.0974
www.artepuy.com.ve
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